Fuera de la urbanización, Christine estaba sentada dentro de su coche, ardiendo de rabia.
La señora Pratt la miró de reojo.
—Tu tía Jada está comprando una casa. ¿Por qué estás tan molesta?
—¿Por qué? —replicó Christine con brusquedad—. La familia de Ella es un desastre, y aun así la tía Jada la trae aquí para comprarles casas… ¡a sus hermanos! ¿No te parece exagerado?
—Christine, no deberías decirlo de esa manera. Tiesto y Ella están casados. Ahora son una familia. Si tu tía quiere ayudar un