Ella calculó la diferencia horaria con su país y decidió no llamar directamente.
En ese momento, Jennie se acercó sonriendo.
—Ella, parece que hay una fiesta bastante animada por allá. ¿Quieres ir conmigo a echar un vistazo?
—Claro —aceptó Ella sin pensarlo demasiado.
Afuera hacía frío, y Ella se estremeció ligeramente dentro de su abrigo.
Jennie, en cambio, parecía llena de emoción.
Ella no quería arruinarle el ánimo, así que caminó con ella hacia el lugar de donde provenía el alboroto.
El eve