REGINA
Mis manos tocan los hombros de Ronan, me aferro a él como si esto estuviera pasando en un sueño, o mejor dicho, en una pesadilla, él me observa con detenimiento, espabilo y me aparto de ahí.
—Lo siento, Liam me ha empujado —me pongo en el asiento más lejano del padre de mi hijo—. No fue intencional.
No dice nada, sus ojos me siguen detallando, luego, los vuelve a colocar sobre mi anillo. Hay algo en él que me recuerda al antiguo Ronan, solo es un destello, apenas visible para el ojo hu