Sara se sentía relajada, satisfecha y feliz. Estaba soñando que estaba en la cama con Rashad, que eran una familia, casi podía sentir la voz de su hijo, poco a poco comenzó a despertar.
—Papá. ¿Por qué estas desnudo en la cama de mamá? —preguntó Asad casi en su oreja.
La pregunta la despertó, pero fingió seguir durmiendo. ¡Qué vergüenza! No sabía cómo pudo haberse quedado dormida. Ella, que era una mujer que nunca soltaba malas palabras, maldijo en su interior.
—¿Sabes que las mamá y los papá d