*NARRA JAMES*
Ya habían pasado más de dos horas y nadie nos decía nada, mis nervios estaban a mil y mi preocupación ni se diga. Todos dábamos vuelta de un lado a otro esperando noticias hasta que el doctor al fin salió.
-¿Qué pasó? ¿Cómo está mi esposa? - Pregunté acercándome al doctor.
-¿Cómo está mi hija, doctor? - Dijo esta vez la mamá de Milah.
-Cálmense, por favor. Ella está bien y se encuentra fuera de peligro. - Nos dijo el doctor haciendo que todos diéramos un suspiro tranquilizándonos.