El resplandor del amanecer se cuela por el gran ventanal, podía sentir la respiración de Bastian en mi espada mientras su mano reposaba sobre mis piernas.
Me giro lentamente, lo miro detenidamente y sonrió al ver sus facciones tan relajadas, su cabello totalmente despeinado.
No sé en que diablos me metí ni a que nos llevara esto, solo sé que me disfrutaré cada momento con él hasta que esto termine.
Dejo un suave beso en la punta de su nariz, me levanto con cuidado de la cama para no despertarl