Desde el punto de vista de Cristian
—¿A eso llamas defenderte? —Le pregunté a uno de nuestros guerreros, que siguió mi golpe y se escudó la cara con los brazos, formando un bloque.
—¡Qué molesto! —susurré para mí mientras me movía en una fracción de segundo y le daba una patada en el pecho, haciéndolo volar al suelo.
Cayó con un fuerte gemido y tosió sangre.
Los otros guerreros, de pie en un círculo observando, retrocedieron lentamente.
—¿Quién es el siguiente? —pregunté con cansancio.
Los homb