"¡Está bien! ¡Lo siento tanto!". Las palabras se desgarraron de mi garganta, crudas y rotas, mientras lágrimas nuevas nublaban mi visión. La miré hacia arriba, con mis manos temblando contra el suelo mojado. "¡No quise abandonarte, Freya! Siempre planeé regresar por ti y por los demás. Cada uno de los días, ese era mi único objetivo. Pero también estaba tratando de sobrevivir allá afuera. Estaba buscando desesperadamente una manera de romper esta horrible maldición, porque sabía la verdad. Si h