En el otro departamento Joseph estaba muy nervioso tanto o más que ella, al abrir la puerta dijo —Amor, desde hoy no sólo te abro las puertas de mi casa sino también de mi vida, quiero que me digas si algo no está bien para ti, si quieres cambiar la sala, la cama, las cortinas, yo he vivido solo tanto tiempo que todas mis cosas son simples, estoy seguro de que necesita el toque que sólo una mujer puede darle.
—Pero serán sólo unos días.
—Yo quiero más que eso.
Leticia entró despacio mientras m