A la mañana siguiente me levanté muy temprano y me preparé para ir a trabajar, como me daba pereza cocinar, decidí pasarme por una cafetería o snack bar a comer algo.
Cuando salí de mi apartamento encontré a Malu parado frente a mi puerta, recogiendo algunas de sus figuritas que estaban esparcidas por el suelo.
— Hola Malú. — digo al verla mirarme y sonreír.
— Hola tía, ¿puedes ayudarme a armarlo? — ella pregunta. — Mamá dijo que ya llegamos tarde, solo fue a buscar algo que olvidó en su