CAPÍTULO NOVENTA Y DOS
PUNTO DE VISTA DE SELENE
Salí antes del mediodía.
Empaqué solo lo que no echaría de menos: ropa de entrenamiento, botas resistentes y el poco dinero que había logrado ahorrar. Salí sigilosamente por el corredor este.
Las advertencias de Damon sobre la paciencia resonaban en mi mente. Me había aconsejado cautela, una planificación cuidadosa.
Pero la carta de mis padres adoptivos había despertado algo en mí que la cautela no podía contener.
Necesitaba respuestas.
Y no estab