Mundo ficciónIniciar sesión—No te vas —dije.
Las palabras me salieron con más fuerza de la que pretendía.
Jadeó y se giró hacia mí, y por primera vez vi su rostro con claridad.
Tenía los ojos secos.
Eso fue lo que me desmoronó. Me había preparado para las lágrimas. Para la culpa. Para la expresión salvaje y herida a la que me había acostumbrado cuan







