Darius se giró con calma hasta quedar frente a frente con Kara y se quedó mirándola fijamente sin decir nada. La imagen que él proyectaba mientras el agua caía sobre su cuerpo y la mirada intensa que tenían sus ojos, la tenían cautivada. Las gotas de agua resbalaban sobre su piel chocolate, creando una atmósfera de sensualidad que la hipnotizaba. Ella, sin pensarlo, se acercó, levantó una mano y, con un gesto suave, le acarició la mejilla.
—Dime la verdad, merezco saberlo. —pidió ella, con emoci