El chofer tembló al escuchar las palabras de la mujer de su jefe, ambos lo amenazan y ahora se siente entre la espada y la pared.
—Él ha dado esa orden, supongo que lo hace porque todos estarán acompañados por sus respectivas parejas y el jefe no tiene a nadie y no quiere estar solo. —¿O usted prefiere que él, contrate a una mujer cualquiera para que lo acompañe? —El chofer trata de que ella se ponga celosa y decida ir.
—¡Qué! —No, eso sí que no. Ahora mismo me visto. —expresó Valquiria.
—Gracia