—Mila no merece tus lágrimas—expresó John tratando de animarla, pero en la mente de Emily transitaba la idea de que habría pasado si nunca la hubieran separado de su lado, si nunca hubiera caído en las manos de Alessandra, para Emily ella era la verdadera culpable de que su hermana hubiera cometido tantas equivocaciones.
—Tú no entiendes—logro decirle entre lagrimeos sutiles y tiernos sollozos. Ella no lloraba por la Mila que todo el mundo había conocido, sino por la persona que pudo llegar a se