Capítulo 40 ¡A ti te quería encontrar, descarada!
Abigaíl escuchó, y se maldijo ser tan ingenua, él volvería con esa mujer, se engañó a sí misma pensando en que ella era algo especial para este hombre.
— ¿Ya estás lista, mi duende?
— ¿Por qué me llamas así? ¿Quién te crees que soy?—susurro ella que apenas lograba respirar una vez vuelta a su realidad
Zacarías se acercó de inmediato disminuyendo la distancia entre ambos de un solo paso— ¿Qué te sucede? ¡Es solo que mides menos de un metro sete