5.
Eva se encontraba totalmente abatida, pues ella creía que el hombre que reconocía a la perfección de aquel bar en Londres, no era el padre de su hijo, pero ahora con la prueba en sus manos, no podría negarlo más. Liam por su parte estaba más que contento, su pequeño lobezno era increíble, tenía tanta energía como cualquier lobo de su edad, no tenía dudas, nunca las tuvo en realidad, apenas lo vio, lo supo, él era su hijo, un Evans de verdad. Lo que también le sorprende es la belleza de Eva, par