Llegando a su oficina, Alison se sentó tomando la cabeza entre sus manos mientras la adrenalina iba disminuyendo en su cuerpo.
Lo mejor que había pasado era que Cristopher no supiera la realidad. Ahora que lo pensaba, el que él supiera la verdad, era complicar más los hechos, y a estas alturas del partido, Alison sabía que no podía hacer más de lo que ya estaba haciendo por él y por todos los que rodeaban a Jane.
Tomó el teléfono para informar que estaba de vuelta, y en unos minutos, su equipo