Cuando abrió la puerta de su oficina, Alison pudo ver como la pareja, que eran los padres de Jane, estaban abrazados uno al otro mientras miraba por la gran ventana.
—Hola… —al saludar ambos se giraron rápidamente.
—¡Oh, cariño! Te ves fabulosa… —la madre vino a tomar ambas mejillas y dio un beso en cada una de ellas—. ¿Cómo va todo? Teníamos tiempo sin saber de ti.
Alison sonrió un poco.
—Si… un tiempo, madre… ¿Cómo están ustedes?
El hombre mayor, Lucas, miró a Amelia, la madre, con un poco d