Capítulo 26
—¡¿Está loco?! Usted no me puede decir que está lobita esclava es dueña de lo que solo es mío —Alexandra le dió un golpe a la mesa
—Sientate y cálmate —le dije abriendo los ojos —No queremos que el Alfita de tu vientre se adelante.
Le pedí al anciano explicar lo que acababa de decir y que en parte también me tenía sorprendida.
—Roberto dejo un documento donde aclara que el dinero se debe dividir entre ustedes dos.
—Ahora lo veo, por eso lo visitabas, por eso no te trataba como escla