Capítulo 37
Abro mis ojos, me duele la cabeza, es de noche, no tengo fuerzas para hablar, duermo de nuevo.
Abro los ojos, es de día, niego con la cabeza, para mí solo fue un momento, cerrar y abrir los párpados, pero el sueño me hace caer dormida de nuevo.
—Te amo, voy a cuidar de ti —Era la voz de Robin, la reconocería en cualquier lugar, aunque se escuchaba distorsionada, podía verlo hablándome aunque el cansancio no me dejaba abrir los ojos.
—Mila, te amo, yo quiero ser tu guardián —creo que