Mundo ficciónIniciar sesiónNarra Nadia.
Sus besos tortuosos después de unos cuantos minutos recorrían mi abdomen y volvían a subir a mis pechos, pero sin chupar mis pezones, era un juego desesperante que me estaba llevando al límite de la locura. Volvió nuevamente y bajó un poco más besando mi pelvis y los lados internos de mis muslos. Dejando que su aliento sumamente caliente me acariciara esa zona que moría por ser atendida por mi rey, sin embargo, soltó mis piernas y nuevamente subió a mis pechos en donde ah







