Capítulo 27.

Lidia empezó a llorar—que dices Nadia, yo… yo nunca podría estar con tu pareja—las pocas palabras que salían de sus labios eran forzadas porque aún sus heridas están totalmente abiertas y el dolor no la dejaba hablar con fluidez.

—¿sí? ¿Estás segura?  —le preguntó y empezó a reír con sarcasmo&mdash

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