CAPITULO 57: AMENAZA DIRECTA.
CAPITULO 57: AMENAZA DIRECTA.
La bandeja voló por el aire, chocando contra la pared y los restos de comida se esparcieron por el suelo mientras la mucama contenía un grito de sorpresa. Liana, con el pecho agitado por la rabia, se mantuvo firme frente a la mirada asustada de la mujer.
—Señorita, debe comer —dijo la mujer en un tono tembloroso—. Es orden del señor.
—¡Vete al diablo! —replicó, sin apartar la vista de la puerta—. Dile a tu señor que no comeré nada.
La mucama retrocedió, nerviosa, y