CAPÍTULO 38: PESADILLAS.
Desperté bañada en sudor mirando a mi alrededor mientras trataba de controlar mi respiración, de nuevo ese recuerdo inundó mi mente, cada vez me destrozan más. Me levanté tomando la caja para dejarla en su lugar y después darme una ducha rápida, pero en ningún momento mis lágrimas dejaron de salir, esa impotencia de no poder hacer nada para salvarlo me persigue cada día. Al salir me coloqué mi ropa interior para luego caminar a abrir la puerta en cuanto escuché que tocaron.
-¿Pequeña...estás bi