-Niña...despierta. —fruncí mi ceño al escuchar una voz y abrí mis ojos mirando a mi alrededor hasta posar mi vista en los dos tipos que estaban frente a mí. —pensamos que ya habías muerto. —dijo uno de ellos burlándose, lo único que podía ver eran sus ojos...uno los tenía azules y otro verdes.
-¿Qué hago aquí? ¿Qué es lo que quieren? —dije mientras trataba de levantarme, pero eso fue inútil porque estaba atada a una silla, quizás son tipos que hicieron un trato con mi padre, no sería nada raro.