AMOR OCULTO. 13 -ÉL.
—Está toda mojada —Derek colocó sobre mis hombros el saco de su traje.
—No importa, me gusta.
El frío hizo que mis huesos dolieran, mis manos temblaban pero cada segundo había valido la pena, mi madre llamó un par de veces hasta que ya resignada por mi mensaje de texto desistió de su misión.
“Estoy bien, voy a pasar la noche con unos amigos”.
Por supuesto que mi madre dejó de insistir cuando leyó la palabra amigos, ella nos conocía a Ismael y a mi mejor que a la palma de su mano, por lo que