33. UN ANGEL CAÍDO.
AIDEN.
—Eres tú —fueron las palabras de Alice, sabía que Stan estaba allí con ella, sabía que había llegado a sus brazos.
Como también sabía que iban a estar juntos, creí que sería más fácil de asimilar la verdad, pero al mismo tiempo tenía la ilusión de que Ismael era hijo mío, de que al fin Alice y yo estaríamos juntos para siempre.
El frío de repente se hizo más intenso, el sonido de la calle más alto y mi mente estaba en blanco. No pensaba en nada realmente importante.
Arrastré mis pies