CAPÍTULO 46: ¿QUIERES CONOCER A MI PAPÁ?
La boca de Barlow se volvió una fina línea y Adeline no le dio tregua.
—Ya no tienes nada que decir aquí. Desde que asumí la herencia de mi abuelo, tu porcentaje de acciones es inexistente. No posees nada en Empresas D’Ángelo.
La mandíbula de Barlow se tensó, y la furia en su mirada lo impulsó hacia adelante. Dio un paso, levantando la mano con intención de abofetearla.
—¿Quién te crees que eres? —escupió con desprecio—. No eres más que una mujer. ¡Y a m