CAPÍTULO 34: UN INVERSOR.
CAPÍTULO 34: UN INVERSOR.
El lujoso restaurante, la tensión en la mesa que ocupaban Giovanni, Dayana y el pequeño Gabriel era palpable.
Ella miraba a Giovanni con un destello de enojo en sus ojos.
—¿Me estás escuchando, Giovanni?
Él suspiró y dejó de hablar con su hijo, que distraído jugaba con un trozo de tomate en su plato, para mirarla con expresión cansada.
—¿Qué quieres? —le gruñó entre dientes—. Se suponía que este sería un día de padre e hijo, no que tú estarías incluida.
Dayana apretó lo