CAPÍTULO 18: ¡MI PRIMO!
MANSIÓN WINCHESTER.
—¡Dime, papá! —gritó Dayana—. ¿Por qué quieres que Adeline siga con Giovanni?
Barlow permaneció en silencio, calculando con frialdad lo que podía y no podía revelar. Ni siquiera su hija debía conocer sus verdaderos motivos. Sin decir una palabra, se levantó con calma y caminó hacia el escritorio. Se sentó lentamente, dejando caer el peso de su presencia en la silla de cuero.
—No es asunto tuyo —respondió finalmente, su voz fría y carente de emo