Pero en cuanto se veían, la realidad le asestaría un duro golpe.
Hace un momento, mientras sostenía a Daniella en brazos, sintió un fuerte deseo de besarla, pero sabía que, si lo forzaba, probablemente ella lo rechazaría aún más.
—¡Qué fastidio! ¡Qué dolor de cabeza!
Grayson permaneció sentado un buen rato, luego abrió los ojos, echó un vistazo a las fotos que había sobre la mesa de centro, las cogió y salió del estudio para bajar las escaleras.
Miranda estaba en la sala de estar de la planta b