Leilani echó un vistazo a su teléfono. —"Es viernes".
Grace frunció el ceño. — “No me extraña que la anciana haya vuelto. Daniella regresó a la ciudad para el fin de semana y la trajo”.
Gloria seguía afuera, tocando el timbre sin cesar y gritando. Leilani la miró. —"¿Y ahora qué hacemos?"
En ese preciso instante, Hilda salió. Al ver a Grace y Leilani en la sala de estar sin que abrieran la puerta, le pareció extraño, pero no se atrevió a demostrarlo. Simplemente dijo:
— “Señora, señorita, esa e