Pese a las miradas llena de furia de su suegros y la indiferencia de su esposo, Kiara estaba llevando las cosas lo mejor que podía, se estaba esforzando por hacer sus tareas lo mejor posible y pasaba tiempo con Alyssa, cuidando y consintiendo a su pequeña.
Aferrándose a estos momentos que pasaba con su hija, para poder soportar los malos y así ya habían pasado tres días desde que salió de prisión, pero hoy ella supo que las cosas se complicarían aún más en el momento en que el timbre sonó y