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MELODÍA DEL CORAZΓ“N
MELODÍA DEL CORAZΓ“N
Por: Fanny
| 𝐋𝐀 π‘πˆπ•π€π‹πˆπƒπ€πƒ π‚πŽπŒπˆπ„ππ™π€

AjustΓ© mi violΓ­n y cerrΓ© los ojos, dejando que la mΓΊsica fluyera a travΓ©s de mΓ­. Estaba decidida a ganar el concurso de mΓΊsica clΓ‘sica que se acercaba, y sabΓ­a que mi mayor rival serΓ­a Leonardo, el pianista arrogante que siempre parecΓ­a creer que era el mejor.

Mientras ensayaba, recordΓ© la ΓΊltima vez que me enfrentΓ© a Leonardo en un concurso. Γ‰l habΓ­a ganado, pero yo estaba determinada a no dejar que eso volviera a suceder.

De repente, escuchΓ© el sonido de un piano proveniente de la sala de ensayo vecina. AbrΓ­ los ojos y sonreΓ­ con ironΓ­a. Era Leonardo, ensayando como siempre.

Me sentΓ­ motivada para ensayar aΓΊn mΓ‘s, para demostrarle a Leonardo que yo era la mejor. Pero mientras tocaba, no podΓ­a sacudirme la sensaciΓ³n de que Leonardo estaba escuchando, observando, esperando a que cometiera un error.

Me concentrΓ© en la mΓΊsica, intentando bloquear la sensaciΓ³n de que Leonardo estaba observΓ‘ndome. Pero no podΓ­a evitar sentirme incΓ³moda, como si Γ©l estuviera esperando a que fallara.

De repente, la puerta de la sala de ensayo se abriΓ³ y Leonardo entrΓ³, su mirada confiada y segura.

β€”ΒΏEnsayando para el concurso? β€”preguntΓ³, su voz llena de sarcasmo.

Me sentΓ­ irritada por su tono, pero intentΓ© mantener la calma.

β€”SΓ­, estoy ensayando β€”respondΓ­, sin mirarlo. Leonardo se acercΓ³ a mΓ­, su presencia imponente.

β€”DeberΓ­as esforzarte mΓ‘s β€”dijo, su voz baja y provocativaβ€”. No quiero que te sorprendas cuando te gane de nuevo.

Me enfurecΓ­ por sus palabras, pero intentΓ© no dejar que mi emociΓ³n me dominara.

β€”Estoy lista para ti β€”respondΓ­, mi voz firme y segura.

Leonardo sonriΓ³, su mirada desafiante.

β€”Veremos β€”dijo, antes de dar la vuelta y salir de la sala de ensayo.

Me sentΓ­ aliviada de que se hubiera ido, pero sabΓ­a que la rivalidad entre nosotros estaba lejos de terminar.

Me quedΓ© unos momentos en silencio, tratando de calmar mi respiraciΓ³n. La presencia de Leonardo siempre lograba desestabilizarme, pero no podΓ­a permitirme perder el enfoque ahora. El concurso estaba a la vuelta de la esquina y cada minuto de prΓ‘ctica contaba.

Mientras retomaba mi posiciΓ³n con el violΓ­n, Valeria entrΓ³ en la sala, con una sonrisa tranquilizadora.

β€”ΒΏTodo bien? β€”preguntΓ³ Valeria, notando la tensiΓ³n en mi rostro.

β€”SΓ­, solo un pequeΓ±o encuentro con Leonardo β€”respondΓ­, intentando restarle importancia.

Valeria frunciΓ³ el ceΓ±o.

β€”ΒΏOtra vez molestΓ‘ndote? Ese chico no sabe cuΓ‘ndo parar.

SuspirΓ©.

β€”No importa. Solo tengo que concentrarme en mi mΓΊsica.

Valeria asintiΓ³ y se sentΓ³ en una de las sillas cercanas.

β€”Estoy aquΓ­ para lo que necesites. Vamos, demuΓ©strame lo que tienes preparado.

SonreΓ­, agradecida por el apoyo incondicional de mi amiga. Me coloquΓ© de nuevo el violΓ­n bajo la barbilla y comencΓ© a tocar, dejando que la mΓΊsica me envolviera y me transportara lejos de mis preocupaciones.

La melodΓ­a fluΓ­a con una intensidad que reflejaba cada emociΓ³n contenida en mi interior. Cada nota era un suspiro, cada acorde un grito ahogado. Valeria me observaba con atenciΓ³n, sus ojos brillando con una mezcla de admiraciΓ³n y preocupaciΓ³n.

Cuando terminΓ©, el silencio en la sala era palpable. BajΓ© el violΓ­n y mirΓ© a Valeria, esperando su reacciΓ³n.

β€”SofΓ­a, eso fue... increΓ­ble β€”dijo finalmente, levantΓ‘ndose para acercarse a mΓ­β€”. Puedo sentir todo lo que estΓ‘s pasando a travΓ©s de tu mΓΊsica.

SonreΓ­, aunque una parte de mΓ­ seguΓ­a sintiendo el peso de la tensiΓ³n con Leonardo.

β€”Gracias, Valeria. Necesitaba esto.

Ella me abrazΓ³ brevemente, transmitiΓ©ndome su apoyo.

β€”Recuerda que siempre estarΓ© aquΓ­ para ti, sin importar lo que pase. Ahora, ΒΏquieres practicar esa parte una vez mΓ‘s o prefieres tomar un descanso?

PensΓ© por un momento. Aunque la prΓ‘ctica era crucial, tambiΓ©n sabΓ­a que necesitaba cuidar de mΓ­ misma.

β€”Tal vez un pequeΓ±o descanso no estarΓ­a mal β€”admitΓ­.

Valeria asintiΓ³ y me acompaΓ±Γ³ a la salida de la sala. Mientras caminΓ‘bamos, sentΓ­ que, a pesar de los desafΓ­os, tenΓ­a la fuerza y el apoyo necesarios para seguir adelante.

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