Evelia
Ya no le guardo ningún secreto a Oliver y eso me hace sentir tranquila y en paz. Mi mejilla se encuentra un poco adolorida pero no está hinchada, ni tiene algún color oscuro gracias a las atenciones de mi esposo.
—Dimitri— le pido un momento después de haber aclarado todos mis secretos— dime por favor si ya puedo comunicarme con mi madre.
Él se queda un momento pensativo y después asiente.
—Permíteme un momento.
Dimitri saca un teléfono, un tanto extraño el cual no puedo dejar de ver.
—Es