Un mes transcurrió...
La habitación estaba llena de una atmósfera tranquila y serena. Milenka acariciaba suavemente el cabello de su pequeña hija mientras le daba el pecho, sintiendo una conexión especial entre ellas.
Mientras que Leandro, con ojos llenos de admiración, observaba con ternura a su hijo, maravillado por sentirse parte de ello.
Sí, consideraba a ambos sus hijos, sin importar que por sus venas no corriera la misma sangre.
Los rayos de sol se filtraban a través de las cortinas, il