PARTE UNO: LA TRAICIÓN
CAPÍTULO TRECE
No importaban todas las palabras que su amiga tuviera para Julia, ella no podía llegar a creer que su amiga del alma le estuviera diciendo esas palabras. Ni siquiera llegó a apostar porque ella fuera a hablar de un hombre con esa sonrisa en el rostro. Habían cambiado a la real Victoria, eso era real, la habían cambiad sin más.
—No sé de qué me estás hablando pero no puede ser un hombre, ¿verdad? —Dijo Julia.
Victoria se volvió a sumergir en los recuerdos.