Malú
El médico entró y me dijo que podía quedarme unos minutos, pero que evitara que se agitara demasiado porque la operación era un poco delicada. En cuanto entré en la habitación me acerqué a la cama y pude verle con más detenimiento. Su rostro perfecto estaba lleno de moratones. Tenía la cabeza y la cintura vendadas, el cuerpo lleno de moratones y partes moradas. Estaba tan pálido, conectado a innumerables aparatos... Cogí su mano y la estreché entre las mías. Me dolía el corazón y se me est