Malu
Cuando llegué a casa, subí corriendo a mi habitación, entré y al darme la vuelta vi a Vincenzo sentado en un sillón. Le miré y se me heló el corazón al instante. Me sentí como si estuviera en un paredón a punto de ser fusilada por cometer un crimen bárbaro. Su mirada era sombría y eso me dio aún más miedo. Incluso parecía que podía leer mis pensamientos, intuir que ocultaba algo y ante estas posibilidades mi cuerpo empezó a temblar incontroladamente. Todo empeoró cuando empezó el interroga