Malu
Aparcó el coche y algunos guardias de seguridad nos seguían desde lejos. Entramos en un edificio enorme, debía de tener unas treinta plantas.
Cogimos el ascensor y subimos a la última planta. Entramos en una enorme sala de reuniones, había muchos hombres esperándole, todos acompañados de una mujer a su lado. Sólo mujeres bien vestidas con cuerpos envidiosos.
- Buenos días señores, siento llegar tarde.... - dijo Vincenzo, sentándose en la silla del extremo de la mesa.
Me paré a su lado y e