Vincenzo
Después de que el gilipollas de Marcus saliera de mi despacho, no pude pensar en otra cosa y lo único que necesitaba era resolver toda la maldita situación lo antes posible. Mi secretaria ordenó el desorden de mi despacho mientras yo intentaba respirar un poco y mentalizarme.
Todavía no podía creer que todo esto me estuviera pasando a mí y que mis malas acciones del pasado volvieran con toda su fuerza, haciéndome pagar por todo el daño que había causado a tanta gente. Pero ahora todo e