TOMO 2. CAPÍTULO 28. Un teatro
TOMO 2. CAPÍTULO 28. Un teatro
Cuando el Honorable Juez Ávalos entró a la sala, todos se pusieron de pie con el mayor respeto. Era un hombre de unos setenta años y con fama de ser severo y escéptico, así que casi todos los abogados jóvenes le tenían miedo.
Los alegatos se abrieron de inmediato porque al Juez no le gustaba perder tiempo, y en cuestión de pocos minutos ya la salase había llenado de murmuraciones y de un pésimo ánimo.
Obviamente Basset estaba poniendo todo su empeño en hacer ver a