LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 52. Una demanda de divorcio
—¡Es horrible, pero no puedo poner esto en una novela! —murmuró Michelle arrastrando las letras, porque para la madrugada y después de dos botellas de vino, ni ella ni Eva veían derecho—. A las lectoras no les gusta que las protagonistas se equivoquen, y hay que ser honestos, la que metió la pata hasta el fondo fui yo.
—¡Ay por favor, tampoco fue tan malo! —rezongó Eva—. Quizás él no se acordaba de nada, ¡pero tampoco le pusiste una pistola en la cabeza para que se enamorara de ti!
—¡Él no se.