LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 21. Un defecto de fabricación.
LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 21. Un defecto de fabricación.
Con personas como la abuela Constance no había mucho que discutir. Ella parecía haber tomado su decisión y para acabar de rematar el señor Fischer parecía más que contento de poder retirarse por fin. Así que cuando llegó el lunes y Sebastián se presentó a trabajar, lo que se encontró fue aquel nombramiento implícito esperándolo y al señor Fisher saturándolo con toda la información que según él debía hacerle saber antes de marcharse.
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