CAPÍTULO 50. Ya no me queda nada
CAPÍTULO 50. Ya no me queda nada
Elijah se quedó mudo por un segundo y la miró con la incredulidad reflejada en el rostro.
—¿Perdón? —murmuró sin poder creerlo.
—Mi padre… hacía estas para mí —fue la respuesta de Lynett y durante un largo momento Elijah la miró con curiosidad—. Una vez me contó que me costaba mucho dormir cuando era bebé, así que me puso la caja de música de mi abuela y eso me calmó. Cuando esa cajita se rompió, mi papá fabricó él mismo otra para mí. Y en cada uno de mis cumple