CAPÍTULO 33. Una parte cruel
CAPÍTULO 33. Una parte cruel
Lo que ni Sebastian ni nadie era capaz de imaginar, ni en sus más retorcidos pensamientos, era dónde diablos estaba la oficina que Elijah quería limpiar o por qué quería hacerlo.
Una parte de él, la que alguna vez había sido buena y amable, jamás habría actuado de aquella manera; pero desde hacía dos años, desde que había sabido toda la verdad, una nueva parte había ido tomando el control de su carácter, hasta convertirlo en el hombre con tan escasa compasión como e