CAPÍTULO 52. ¡Estoy enamorada!
Al día siguiente, Sofía:
—¡Dios! ¡Qué noche tan extraordinaria! ¡Por favor, Señor! Ayuda a que de aquí en adelante, todas mis noches sean especiales y satisfecha, como la de anoche —exclamé en voz alta en mi habitación.
—¡Mami! ¡Mami! —gritaron felices, mis hijos, abriendo la puerta de mi alcoba aún envueltos en sus pijamas.
—¡Digan, mis amores! —pedí abrazándolos a los dos, sentada en medio de mi cama Queen Size.
—Mi hermanito Angelito amaneció bien —contó Rafael Argenis, feliz.
—¡Upa! ¡V