CAPÍTULO 36. No compartiré mis ganancias contigo...
Unas horas antes, en la Hacienda Los Rincones:
Rafael:
Recorrí mi hacienda de palmo a palmo, hasta dejar exhausto a mi gran Tornado, por lo que lo llevé al río, a mi lugar favorito. Una vez ahí, me desnudé y me bañé junto a la cascada, perdiendo la noción del tiempo.
Siendo casi de mediodía volví al rancho, me encontré a tía Anastasia, enojada, sentada en la sala principal de la casa, esperándome. Cuando me vio entrar con la ropa, toda húmeda se levantó apresurada y me envolvió con una manta