CAPÍTULO 44

Ya le había contado al policía sobre la sensación inquietante que experimenté en la playa. Sin poder identificar ninguna irregularidad ni demostrar que me habían seguido, no pudo hacer nada. Era una situación frustrante sin pistas.

Apoyé los codos en las rodillas y miré la alfombra verde pino bajo mis pies descalzos. Necesitaba un poco de aire fresco. Quizás con él obtendría una nueva perspectiva del horizonte. Una cosa era segura y me atormentaba. Cuanto más tiempo permanecía en esa habitación
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